En la
medida en que maduran los CIAL, toman el control del proceso
de la investigación y se vuelven menos dependientes
del apoyo del facilitador.
La experiencia hecha en Colombia, donde se probó
el concepto por primera vez, demostró que los CIAL
pueden beneficiar a una comunidad más amplia, así
como a los individuos que la integran. Los beneficios varían
según la madurez del comité y el tema que
investiga y son, entre otros:
Mayor competencia para los métodos de investigación
formal en la localidad.
Mejor planificación, capacidad de manejo y habilidades
organizacionales a nivel local.
Mayor rendimiento en los cultivos.
Mas experimentación a nivel local.
Más experimentación con prácticas de
conservación de suelos.
Mayor diversidad biológica en los sistemas de cultivo
el los sistemas de cultivo.
Mas seguridad alimentaría.
Mejor posición social de las mujeres y de otros grupos
marginados.
Mayor acceso a los servicios y los productos de la investigación
formal.
Mayor acceso a créditos.
Mayor disponibilidad de semilla mejorada.
Establecimiento de pequeñas empresas
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